Wasiland / Grupo de Teatro Tablón

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Dirección: Igor Martínez

sábado, 11 de enero de 2020

EL LABORATORIO DEL JUEGO


El Laboratorio del Juego



Es un proyecto de Investigación ACADÉMICO, comunitario e INTERDISCIPLINARIO que gira en torno a “El juego” como expresión instintiva del comportamiento humano.


Creador y facilitador: Profesor Igor R. Martínez | Grupo de Investigación de las Artes Escénicas - GIARES. Escuela de Artes Escénicas, Facultad de Arte de la Universidad de Los Andes | Mérida, Venezuela, Julio 2019.

Universidad de Los Andes. Facultad de Arte, Escuela de Artes Escénicas, Departamento de Actuación, Grupo de Investigación de las Artes Escénicas GIARES.  Av. 5 con calle 14. Edifico San José, planta baja.
Correo: martinezigor1@gmail.com / giaresula@gmail.com Teléfono: 0058 4245492458
Mérida - Venezuela



El Laboratorio del Juego surge como un proyecto de investigación comunitario e interdisciplinario orientado a generar experiencias de interaprendizaje y vinculación social mediante la participación conjunta de jóvenes en formación universitaria provenientes de áreas como las artes escénicas, el audiovisual, la música, la pedagogía y la psicología. Su eje articulador es el juego, entendido como una expresión inherente al comportamiento humano y como una posibilidad para favorecer procesos de comunicación, creatividad, participación y construcción colectiva.

Concebido inicialmente como un programa de carácter temporal, el Laboratorio propone articular conocimientos científicos, técnicos, artísticos y humanísticos adquiridos durante la formación universitaria y ponerlos en relación con las necesidades y dinámicas de las comunidades. Desde esta perspectiva, la experiencia busca generar un espacio de intercambio en el que distintas disciplinas puedan encontrarse a través del juego y contribuir al desarrollo de acciones de carácter formativo y comunitario.

Una de las orientaciones iniciales del proyecto estuvo dirigida a estimular la participación de las personas adultas mayores en sus contextos sociales mediante experiencias capaces de favorecer el redescubrimiento de sus posibilidades, la interacción con los otros y la construcción de nuevas iniciativas personales y colectivas. Esta perspectiva se sintetizó en la premisa «somos lo que somos a través del juego», desde la cual el acto de jugar se planteó como una posibilidad permanente de exploración y reconocimiento del ser humano.



UNA EXPERIENCIA P



Las bases conceptuales que acompañaron esta primera formulación se sustentaron en La actualidad de lo bello, de Hans-Georg Gadamer; la teoría de la acción comunicativa, de Jürgen Habermas; el aprendizaje significativo, de David Ausubel; y los planteamientos de la psicología positiva desarrollados por Martin Seligman. Desde el punto de vista metodológico, la investigación se inscribió en el paradigma cualitativo, bajo un enfoque introspectivo-vivencial, incorporando elementos de la teoría fundamentada y técnicas de observación participante.

Primera experiencia piloto

Como primer acercamiento al desarrollo de la investigación, se convocó a un grupo de 18 participantes a los espacios del Centro Universitario de Arte (CUDA), con el propósito de desarrollar una experiencia piloto que permitiera poner en práctica y observar las acciones concebidas en torno al juego.

La experiencia se organizó mediante circuitos de trabajo denominados estadios, entendidos como espacios sucesivos de exploración que permitían transitar desde el encuentro y la comunicación hacia la improvisación y la creación.



Estadio de la comunicación

Este primer estadio estuvo orientado al establecimiento de relaciones y alianzas entre los participantes a través del juego. Se desarrollaron experiencias de imitación, movimiento, liderazgo y seguimiento de acciones grupales, así como ejercicios destinados a construir formas alternativas de comunicación.

La palabra dejó de constituir el único recurso expresivo para dar paso al gesto, la emoción, el movimiento y la producción de sonidos con diferentes registros. Los participantes fueron estimulados a descubrir otras posibilidades para relacionarse con los demás y construir códigos compartidos de comunicación.

Estadio de la improvisación

El segundo estadio se estructuró alrededor de la improvisación como experiencia del hacer en el aquí y el ahora. A partir de determinadas premisas o códigos de acción, los participantes debían responder espontáneamente a situaciones no previstas, permitiendo que la experiencia se construyera durante su propio desarrollo.

La improvisación abrió así un espacio para la espontaneidad, la toma de decisiones y la aparición de respuestas inesperadas. Más que reproducir modelos previamente establecidos, el participante encontraba la posibilidad de actuar desde sus propios recursos expresivos, favoreciendo la apertura de procesos creativos individuales y colectivos.

Estadio de la creación

El recorrido desembocó en un tercer estadio dedicado a la creación. Apoyándose en las experiencias desarrolladas previamente en el Laboratorio, los participantes exploraron libremente la construcción de una historia a partir de una imagen propuesta.

La creación individual se transformaba posteriormente en experiencia colectiva: las imágenes, ideas y acciones aportadas por cada participante entraban en relación con las de los demás hasta configurar una construcción compartida. De esta manera, el juego transitaba desde la comunicación y la improvisación hacia la producción creativa grupal.

Apreciaciones de los participantes

Las expresiones recogidas al finalizar la experiencia permitieron identificar algunos de los descubrimientos generados durante el proceso:

«Descubrí que puedo expresar con mi cuerpo y los gestos, sin necesidad de la palabra».

«No sabía que podía reconocer en mí otras posibilidades de expresión».

«He aprendido que estamos lejos de alcanzar las metas que nos proponemos para ser felices porque no nos permitimos, día a día, jugar, vivir y redescubrir».

Estas apreciaciones constituyeron una primera evidencia del potencial del juego como espacio de exploración personal y colectiva. La experiencia permitió observar que jugar podía trascender su dimensión recreativa para convertirse en una vía de comunicación, descubrimiento de capacidades expresivas, interacción social y apertura hacia procesos de creación.

Esta primera experiencia del Laboratorio del Juego permitió, por tanto, ensayar una estructura inicial de intervención y reconocer posibilidades que posteriormente podrían ser profundizadas mediante nuevas experiencias de investigación y trabajo comunitario.